Existen varios tipos de préstamos hipotecarios, pero los más comúnmente utilizados son los préstamos a tasa fija y a tasa ajustable. Los préstamos a tasa fija tienen la misma tasa de interés durante toda la duración del préstamo. Eso significa que su pago mensual será el mismo, incluso para préstamos a largo plazo, como las hipotecas a tasa fija de 30 años. Dos beneficios de este tipo de préstamo son la estabilidad y la posibilidad de calcular su interés total por adelantado. Las hipotecas de tasa ajustable (ARM, por sus siglas en inglés) tienen tasas de interés que pueden cambiar con el tiempo. Por lo general, comienzan con una tasa de interés más baja que un préstamo a tasa fija, y mantienen esa tasa durante un número determinado de años, antes de que las tasas de interés cambien de año en año. Por ejemplo, si tiene una ARM 5/1, tendrá la misma tasa de interés durante los primeros 5 años, y luego su tasa de interés cambiará de año en año. El principal beneficio de un préstamo a tasa ajustable es comenzar con una tasa de interés más baja.